El Capricho de Gaudí es una de las pocas obras completas de Antoni Gaudí que existen en el mundo, una villa patrimonial en Comillas, en la costa cántabra. Gaudí la proyectó en 1883 para Máximo Díaz de Quijano y hoy funciona como museo, con visitantes de toda España y del extranjero.
El reto
Las visitas guiadas de El Capricho las conducen guías que conocen la casa a fondo, y siempre serán la referencia. Pero no todos los visitantes quieren una visita guiada. Algunos prefieren recorrer la casa a su ritmo, sin formar parte de un grupo.
El museo siempre había ofrecido a esos visitantes una audioguía para la visita libre. El problema era que no alcanzaba la profundidad de la visita guiada. El director, Carlos Mirapeix, quería cerrar esa brecha de conocimiento. Quien visita la casa por su cuenta debía poder hacer sus propias preguntas y marcharse con la curiosidad satisfecha, sin quedar limitado por un guion cerrado.
El enfoque
Para implantar Musa, el museo colocó un único código QR que lleva al visitante directamente a la experiencia. La guía se encarga de la orientación por espacios interiores y exteriores, o por espacios mixtos como el propio Capricho, sin ningún código QR adicional. Ambos recorridos abarcan todo el recinto, interior y exterior.
Los visitantes disponen de dos recorridos:
Recorrido estándar: el equivalente a demanda de la visita guiada del museo, que abarca el diseño del edificio, su historia y las soluciones arquitectónicas de Gaudí
Recorrido familiar: un recorrido paralelo pensado para familias con niños de cinco a doce años, narrado en primera persona por el propio edificio
El Capricho, Comillas. Proyectado en 1883, es una de las pocas obras completas de Gaudí fuera de Cataluña.
El recorrido familiar se articula en torno a un gran hilo conductor: un «código secreto» escondido por toda la casa que los visitantes van descubriendo poco a poco y que se revela en el momento culminante: el edificio es un girasol. Su planta en forma de C abraza un invernadero orientado al sur, y cada estancia sigue el recorrido del sol a lo largo del día, desde el dormitorio orientado al este (el amanecer) hasta el comedor orientado al oeste (el atardecer). Cada parada plantea un único juego o reto visual, y el recorrido termina con la historia de Máximo, que enfermó poco después de instalarse y apenas llegó a vivir en la casa que Gaudí proyectó para él. Los adultos se mantienen atentos porque el texto es preciso; los niños, porque cada sala esconde algo que encontrar.
El girasol, el secreto en torno al que se construye el recorrido familiar, y uno de los visitantes para los que se pensó.
La guía acompaña a los visitantes por la casa y los jardines a partir de un único plano.
Una nota sobre la voz
La locución con voz de IA encaja mal con las nociones tradicionales de autenticidad: no es una persona leyendo un guion. La respuesta de Musa es trasladar el control curatorial a todo lo demás: lo que dice la voz, la perspectiva desde la que habla, el enfoque que adopta y la manera en que responde a las preguntas, dentro y fuera del recorrido guionizado. El museo decide el punto de vista de la voz, y esa voz lo mantiene con coherencia, tanto en las paradas curadas como en cualquier pregunta que el visitante haga después.
En El Capricho, la voz de IA se ajustó a un acento español cántabro. El equipo envió notas de voz con ejemplos de cómo debían sonar determinadas palabras, y Musa las reprodujo. Hasta ahora se han validado más de 12 idiomas, y para cualquier otro basta con enviar unas pocas notas de voz al equipo.
Resultados
En el primer mes de funcionamiento:
~500 visitantes atendidos
Al inicio del recorrido, donde las audioguías tradicionales suelen perder a más de la mitad de su público, El Capricho retuvo al 75 % de los visitantes. Al final del recorrido, el 33 % había completado todas las paradas.
El 28 % de todas las interacciones fueron visitantes que hacían preguntas por iniciativa propia, exploraban temas relacionados o se desviaban de la ruta recomendada.
Las cifras importan, pero la valoración cualitativa de Carlos fue igual de clara. En las reuniones de seguimiento del piloto volvía una y otra vez a las mismas ideas: la experiencia se parecía más a una conversación que a una escucha pasiva, y él mismo hacía cambios de contenido en Studio sin ayuda de Musa.
Estoy muy contento con el contenido y con todo. Si alguien me pregunta por el sistema, le daré la
mejor de las referencias.
Carlos Mirapeix, director de El Capricho de Gaudí (traducido del inglés)
Respaldo del sector
Tres medios en español se hicieron eco del lanzamiento de la audioguía con IA de El Capricho:
No se trata de una audioguía tradicional. Es una herramienta capaz de dialogar con el visitante,
responder preguntas, adaptar el recorrido y construir una experiencia más cercana a una
conversación que a una escucha pasiva.