iMuseo CerralboArgüelles
Un retrato de la escritora Emilia Pardo Bazán, cedido en préstamo desde A Coruña, pone el foco en las mujeres que defendieron la preservación del patrimonio junto al marqués de Cerralbo.
A Pardo Bazán no le gustaba este cuadro. «Mis retratos no han tenido mucha suerte», escribió, y citó el de Wertheimer entre los que no agradaron a nadie. Colgó todos juntos en una biblioteca de la planta baja de Meirás. Él había firmado este en París, en 1887, abajo a la derecha, con una dedicatoria en francés: un recuerdo para su «buena amiga Emilia».
Es un préstamo puntual de su casa museo en A Coruña y la cuarta entrega de una serie que lleva al Cerralbo obras de otras instituciones. La encontrarás en el vestíbulo de verano, en una casa donde la prensa madrileña daba cuenta de su presencia en los bailes del marqués, y en la biblioteca, entre los estudiosos. El texto de sala explica el vínculo: defendió la autenticidad de las pinturas rupestres de Altamira y escribió una novela ambientada en la prehistoria, publicada en 1912. Es uno de esos raros préstamos que la propia retratada habría rechazado.
Ven a ver un retrato y a leer un texto de sala extenso; después, recorre el resto del palacio. La entrada está incluida en la general (3 €, reducida 1,50 €, gratis los domingos).
Retrato de Wertheimer, 1887
Fíjate en la figura, de tres cuartos y vestida de negro, con un chal de encaje sobre la cabeza y los hombros, prendido en el pecho con una rosa. Te mira con una leve sonrisa.
La dedicatoria en la esquina
Abajo a la derecha, Wertheimer escribió en francés que el cuadro es un recuerdo para su buena amiga Emilia Pardo Bazán. París, 1887.
Buscas una exposición completa: se trata de un único retrato colgado en el vestíbulo.