iSpritmuseum · Djurgården
La época de la prohibición en el Estocolmo de los años veinte y treinta, contada a través de contrabandistas, traficantes de alcohol y destiladores clandestinos.
En el Estocolmo de los años veinte, el contrabandista Karl Georg Malmberg instaló una máquina de niebla en su barco para despistar a los aduaneros tras su propia cortina de humo. Es uno de los delincuentes reales que aparecen aquí, junto a un tratante de caballos que vendía alcohol de contrabando con una petaca a la espalda.
El tema es el control del alcohol más estricto que ha conocido Suecia: no llegó a ser una prohibición total, pero sí bastó para que cada noche se introdujeran de contrabando miles de litros de aguardiente de exportación de 96 % por el archipiélago. El visitante recorre la experiencia como una serie de decorados: muelles oscuros, la consulta de un médico de dudosa reputación, un restaurante de mala muerte y un club nocturno clandestino. Quien se haya quedado sin poder comprar en Systembolaget por su cierre del sábado conoce una pequeña versión del problema.
El director Christer Mellstrand la describe como «muy visual, divertida y algo cómica», pese a la crudeza de la historia. La entrada al museo incluye la exposición; cada hora, de 11:30 a 19:30, se ofrece gratis una visita introductoria en inglés de 10 a 15 minutos. The Dry Run, un juego de pistas de 45 a 60 minutos, se vende en la entrada. Abierta todos los días hasta las 22:00.
La máquina de niebla de Malmberg
El gran contrabandista Karl Georg Malmberg instaló una máquina de niebla en su barco para ocultarse de los aduaneros tras una cortina de humo.
La petaca a la espalda
El tratante de caballos Ivar Severin Jansson vendía aguardiente de contrabando por la calle desde una petaca que llevaba sujeta al cuerpo.
El alambique explosivo de Storkevan
Busca al destilador clandestino conocido como Storkevan, cuya destilería casera explotó en pleno Gamla stan.
El compartimento oculto
Un compartimento secreto de contrabandista, integrado en el decorado, donde los grupos de las visitas guiadas rellenan su grog ligero al estilo de los años veinte.
Buscas una historia sobria, centrada en objetos: esta exposición está construida como una serie de decorados ilustrados y recurre en parte al humor.