iMuseum of Fine Arts, BostonFenway
El «livre d'artiste» como una revolución en la creación de libros a través de la mirada de Picasso, Miró y Dalí: volúmenes extravagantes y experimentales que transformaron la página impresa en una auténtica forma de arte.
En Chevaux de minuit, de Picasso, los caballos galopan y también lo hace la tipografía: las palabras se inclinan en diagonal, se dispersan por la página o se apilan en vertical alrededor de sus grabados de caballos en movimiento. Las páginas se muestran sin enmarcar, sin cristal de por medio.
Son livres d’artiste, libros que artistas españoles crearon junto a poetas, impresores y editores franceses, y que a menudo se publicaban sueltos en cajas, en lugar de encuadernados. Junto a los tres protagonistas figuran Juan Gris, cuyas litografías para los poemas de Pierre Reverdy se planificaron en 1915 y se imprimieron en 1955, y Óscar Domínguez, que grabó Domaine en el París ocupado de 1942. El MFA dedicó por última vez una exposición a este formato en 1961.
Lauren Kaufmann escribió en Arts Fuse que la exposición «consigue admirablemente acercar un género exigente y especializado». El inconveniente: los textos de los libros están escritos mayoritariamente en francés y los comisarios decidieron no traducirlos. Puede visitarse en la Gallery 184 y está incluida en la entrada de 30 dólares; el Third Thursday del 15 de octubre, con entrada a 5 dólares, abre de 17:00 a 22:00.
Chevaux de minuit, de Picasso (1956)
Fíjate en los grabados de caballos en movimiento y en las palabras de Roch Grey: se inclinan en diagonal, se dispersan y corren en vertical por la página, como si también galoparan.
Le paradis perdu, de Dalí (1974)
Diez puntas secas grabadas directamente sobre el cobre para representar el primer encuentro de Satanás con el Edén en Paradise Lost, de Milton: espontáneas y ágiles junto a las pulidas pinturas surrealistas de Dalí.
Parler seul, de Miró y Tzara (1948-50)
Las litografías de Miró y los poemas de Tzara se imprimieron en momentos distintos y en prensas diferentes; aun así, las páginas se leen como un único acto de invención. Miró dedicó dos años a la obra.
Au Soleil du plafond, de Gris y Reverdy (1955)
Doce litografías para poemas breves sobre una lámpara, un libro, una guitarra, una pipa, un molinillo de café y la luz del sol en el techo.
Poésie et vérité, de Domínguez y Éluard (1947)
Treinta y tres aguafuertes acompañan el poema Liberté, de Éluard, un llamamiento a la resistencia que la aviación británica lanzó en octavillas sobre la Francia ocupada.
No lees francés: los textos de los libros se muestran sin traducir.