iPalacio de VelázquezRetiro
Una retrospectiva con más de 200 obras de Fernando Sánchez Castillo que deconstruye monumentos y símbolos de poder, articulada en torno a la leyenda de una perla real desaparecida.
El yate de Franco, el Azor, está aquí, aplastado en grandes bloques metálicos que se agolpan contra las paredes. Fernando Sánchez Castillo lo compactó y llamó al resultado Síndrome de Guernica; buena parte de la exposición sigue el mismo principio: tomar un símbolo del poder y volverlo precario, absurdo o incompleto.
Casi 200 piezas ocupan el pabellón de 1883, restaurado, en el Retiro: acuarelas, bronces, vídeos y obras en proceso. El visitante se mueve entre una multitud de personas que se negaron a obedecer órdenes: desde un Tank Man de bronce del tamaño exacto del David de Miguel Ángel hasta Lorca captado en pleno salto. También hay maquetas de cartón construidas para proteger de las bombas de la Guerra Civil los monumentos de Madrid, incluida la Cibeles. El objeto más madrileño del edificio es una pintura de una grieta en la calle Claudio Coello, que vuelve a abrirse cada vez que el Ayuntamiento la sella.
El artista ha trasladado su estudio al Palacio y trabaja a la vista del público, así que la exposición sigue haciéndose mientras el visitante la recorre. La entrada es gratuita.
El yate de Franco, el Azor, reducido a bloques de metal. Un Tank Man de bronce del tamaño del David de Miguel Ángel. Cerca de 200 obras de Fernando Sánchez Castillo desentrañan los monumentos y los símbolos del poder.
Síndrome de Guernica
Busque el yate de Franco, el Azor, compactado en grandes bloques metálicos que se aprietan contra las paredes de la sala.
Tank Man en bronce
El manifestante de Tiananmén de 1989, fundido a la medida exacta del David de Miguel Ángel, abre una galería de figuras de la resistencia en bronce y en impresión 3D.
August Landmesser en madera
La secuencia de personas que se resistieron, entre ellas las Madres de Plaza de Mayo y un Lorca en pleno salto, culmina en una gran figura de madera del obrero alemán que se negó a hacer el saludo nazi.
El umbral del burdel de La Rambla
Losas de mármol de la antigua entrada de un burdel de Barcelona, desgastadas por los tacones de las mujeres que trabajaban allí; el artista las considera la escultura más importante de la ciudad.
Grieta (2015)
Una gran pintura sobre algodón de una grieta en la calle Claudio Coello de Madrid, que vuelve a abrirse por muchas veces que la selle el Ayuntamiento.