iWoodmere Art Museum · Chestnut Hill
La primera retrospectiva de Moe Brooker (1940–2022) en Woodmere recorre su trayectoria desde el realismo de los años sesenta hasta sus abstracciones de retazos en los colores del arcoíris, surcadas por trazos caligráficos, e incluye también esculturas, tejidos y material personal.
Misha Brooker contó a Chestnut Hill Local que aquella fue la primera vez que quiso llorar al entrar en una exposición, «no de tristeza, sino porque aquí está él, en todas las paredes». Su padre, Moe Brooker, pintaba al ritmo de la música; aquí se reúnen más de 40 obras suyas.
El recorrido por Smith Hall, en Woodmere, sigue un orden cronológico. Comienza con el realismo académico que pintó en los años sesenta; después, el color se adueña del espacio: unas 15 grandes telas en la planta baja y 30 más pequeñas en el balcón, con campos de retazos de colores del arcoíris atravesados por amplios trazos caligráficos. El museo vincula estas obras con el jazz, las luces y los grafitis de Filadelfia y las colchas afroamericanas. Los cuadernos de dibujo, los tejidos y las esculturas muestran su proceso de trabajo.
La entrada cuesta 15 dólares; es gratuita para menores de 18 años y estudiantes, y para todo el mundo los domingos. En los conciertos de otoño de Friday Night Jazz, en Woodmere, cada programa lleva el nombre de una obra de la exposición. Además, una visita en autobús el 16 de noviembre (30 dólares; 20 para socios) permite ver en el centro de la ciudad su pintura The Fruit of the Spirit, de 30 pies de largo.
Primera retrospectiva de Woodmere dedicada al pintor de Filadelfia Moe Brooker: desde el realismo de los años sesenta hasta abstracciones de retazos multicolores surcadas por trazos caligráficos, además de esculturas y tejidos. Entrada gratuita los domingos.
El realismo de los primeros años
Fíjese en James, un óleo sobre lino de 1962, de sus años de estudiante: el recorrido comienza con la pintura realista, antes de que aparezcan las tramas de colores del arcoíris.
El balcón
Arriba, unas 30 pinturas medianas y pequeñas continúan el recorrido tras las 15 grandes telas de la planta inferior.
What If, el cubo
Un cubo abstracto que su hija Misha elige como su obra favorita, porque muestra hasta dónde llegaba la ambición de Moe Brooker al pensar en su arte.
Los menores de 18 años entran gratis, así que una visita en familia cuesta solo las entradas de los adultos; los domingos no cuesta nada.