
Copenhagen Contemporary · Refshaleøen
Ocho artistas contemporáneos vinculados a Groenlandia, entre ellos Jessie Kleemann e Inuk Silis Høegh, exploran la identidad, el legado cultural y la pertenencia a través de nuevas obras encargadas y trabajos ya consolidados.
En una sala blanca y muy iluminada, 43.000 cuentas rojas brotan de una caja roja como un reguero de sangre. Lisbeth Karline Poulsen hizo una cuenta por cada niño que, según las estimaciones, nunca llegó a nacer a causa de la campaña de colocación de DIU del Estado danés en Groenlandia.
Ocho artistas vinculados a Kalaallit Nunaat ocupan las naves del antiguo astillero de CC; muchos presentan obras nuevas de gran formato, creadas a escala XL. Se pasa junto a una nevera llena de botellas de Faxe Kondi y, después, aparece la localidad de Maniitsoq, llamada Sukkertoppen en danés, que Emilia Sølvsten ha construido con varios miles de panes de azúcar. Kunstkritikk consideró que la exposición tenía coherencia pese a la amplitud de su concepto, pero cuestionó el montaje: las figuras de mitaarneq de Martin Brandt Hansen se exhiben en vitrinas enormes que los textos de pared ni siquiera mencionan.
La misma crítica calificó el vídeo del kayak de Jessie Kleemann como su mejor obra fuera de la performance en directo y dijo que «por sí solo merece toda la exposición». La entrada está incluida en la de CC, que cuesta 140 DKK en taquilla; no hace falta reservar. Los jueves, el centro abre hasta las 21:00. CC cierra el 31 de diciembre, último día de la exposición, así que el 30 de diciembre es la última oportunidad para visitarla.
Ocho artistas vinculados a Groenlandia, entre ellos Jessie Kleemann e Inuk Silis Høegh, exploran la identidad, el patrimonio y el sentido de pertenencia a través de nuevas obras encargadas y obras ya consolidadas, en las antiguas naves de los astilleros de Refshaleøen.
La película del kayak de Jessie Kleemann
En una gran pantalla, Kleemann arrastra un kayak de tela inerte por una playa de arena blanca mientras su voz relata un mito groenlandés sobre kayaks, acompañada por sonidos electrónicos.
The Unborn, de Lisbeth Karline Poulsen
Busca las 43.000 cuentas rojas, una por cada niño que nunca llegó a nacer tras la campaña de colocación de DIU. Brotan de una caja roja como un reguero de sangre, en una sala blanca y desnuda.
Las vitrinas de mitaarneq
En la última sala, figuras de tamaño natural dentro de enormes vitrinas llevan pantalones de piel de foca y botas kamik, junto a máscaras de lucha libre y pelucas de payaso. La instalación se inspira en la tradición groenlandesa de disfrazarse para el mitaarneq.
Maniitsoq, en azúcar
Emilia Sølvsten reconstruye en forma de paisaje, con varios miles de panes de azúcar moldeados, la localidad de Groenlandia occidental que los daneses llamaban Sukkertoppen.
La película verde de Inuk Silis Høegh
La cámara avanza despacio sobre las aguas y las montañas de Groenlandia; todo el paisaje aparece teñido de un verde oscuro que una persona que reseñó la exposición interpretó como una alusión a la radiactividad y la minería.
Los niños de 3 a 17 años pagan 25 DKK; los menores de 3 entran gratis. Los menores de 12 deben ir acompañados de un adulto. Algunas obras abordan la anticoncepción forzada y la pérdida vinculada al colonialismo.
Photo: David Stjernholm / Copenhagen Contemporary